Plan de mandarria
Por: Fernando Luis Egaña.- A los mandarriazos ha empezado el 2012 la llamada revolución bolivarista o la satrapía que impera en Venezuela. Y ello no tiene nada de novedoso porque así ha sido su proceder en estos 13 largos años de mengua y abajamiento. Pero ahora la mandarria parece más crasa o menos trapeada en los ropajes del disimulo.
Un caso notorio es el nombramiento del general Rangel Silva como ministro de la Defensa, y no sólo por las reiteradas denuncias que ostenta en materia de narco-vinculaciones, sino por sus también reiteradas afirmaciones de desconocer una eventual victoria opositora en las elecciones presidenciales.
Otro es el anuncio de la salida del Estado venezolano del mecanismo Ciadi de arbitraje internacional, al cual pertenecen, por cierto, 140 países; y al cual ha pertenecido y participado el régimen de Chávez hasta el presente. Como los jerarcas de Pdvsa no se sienten seguros de los casos que llevan en esa instancia, pues que se desconozca a la instancia y ya está...
La mandarria funciona de manera especial en el departamento de los indicadores económicos y sociales. Cada vez hay menos información y cada vez más propaganda. Venezuela es uno de los países con menor confianza para la inversión productiva, pero al mismo tiempo tiene, según el INE, una de las más bajas tasas de desempleo del mundo. ¿Cómo se explica el singular fenómeno? Muy fácil: la mandarria estadística.
Y esta funciona con todo: cifras del tamaño de la economía, de ingreso por habitante, de deuda, de niveles de pobreza, de inflación, de vivienda, de producción petrolera. Y en algunos casos, como en la data sobre violencia e inseguridad, la mandarria no distorsiona sino simplemente censura: no hay números al respecto y punto final.
Y encima, el señor Chávez se indigna porque le "pretenden" atribuir responsabilidades por la explosión de violencia criminal que se ha producido a lo largo de sus tres gobiernos consecutivos. Un aumento de más de 450% en la cifra de asesinatos por año, de 4.500 en 1998 a 20.000 en el 2011, y este señor considera que no tiene cartas en el asunto.
Si precisamente donde la mandarria oficialista ha sido más perniciosa es en haber convertido a la sociedad venezolana en una de las más violentas del planeta. ¿O acaso el discurso del odio, la legitimación política del hampa, la apología del delito, la negligencia policial y penitenciaria, y la exaltación de la mandonería como "ideal" político y social, no son factores criminosos de primer orden?
La sustancia de la mandarria es que el poder haga lo que le da la gana, llevándose por los cachos lo que sea, incluyendo a la Constitución o cualquier otro "obstáculo jurídico o institucional". Desgobernar por las malas es la consecuencia directa de la mandarria.
Hasta ahora, la cosa no había estado exenta de habilidad y cierta simulación, en particular para las audiencias foráneas. La entrada del 2012 y los espacios de incertidumbre y angustia que existen en las perspectivas de la satrapía, están haciendo que el plan de mandarria se note más y peor.
